¿Cómo gestionar la desescalada de niños y adolescentes?

Los más pequeños de la casa llevan mucho tiempo reducidos a un espacio limitado para ellos y por eso es perfectamente normal que la salida fuera del hogar pueda resultar algo caótica y explosiva. A fin de cuentas todos estamos deseosos de salir con normalidad, ver a nuestros seres queridos, abrazarnos, jugar.

¿Cómo les preparamos para la vuelta a la calle y el contacto con los demás?

Es muy importante realizar un ejercicio de educación con lo más pequeños. Para ellos, que se encuentran en una etapa del desarrollo donde lo sensorial y motor priman, es muy complicado no tocar o mantener la distancia social, ya que la mayoría de sus aprendizajes en estas etapas se basan precisamente en experimentar, tocar, oler, juntarse con personas y objetos que exploran. Por eso, es de especial importancia explicarles de manera sencilla y adaptando el lenguaje y la información que les aportamos, las pautas y recomendaciones que ya todos sabemos.

Es importante que antes de salir de casa sepan los pasos a seguir: que no pueden entrar en el parque, deben intentar no tocar nada (y si lo hacen no asustarles, indicarles que tienen que limpiarse de manera calmada para evitar miedos y recordarles que no podemos tocar las cosas de la calle). Si usan mascarilla, debe ser una adaptada a su edad y, sobre todo, deben saber ponérsela y quitársela con seguridad. Si le molesta y se le mueve es más fácil que la toque y se la quite de manera inadecuada y por lo tanto será ineficaz para su fin.

Inventar un “saludo chulo” con el pie (por ejemplo) que pueden enseñar a sus amigos si los ven por la calle, primos si nos reunimos en casa, etc, puede ayudarles a poner en práctica las medidas de precaución que tenemos que llevar a cabo. Sin embargo, lo más importante es SER EJEMPLO. Los niños “son como esponjas” eso ya lo sabíamos, así la mejor manera de enseñarles nuevos hábitos es que nos vean realizarlos, normalizándolos e incorporándolos al día a día.

Es importante tener especial cuidado con los niños y familiares de riesgo por tener patologías que puedan suponer un riesgo mayor, como niños inmunodeprimidos, por ejemplo. En estos casos es importante informarse muy bien sobre las medidas preventivas a adoptar, por si fueran necesaria alguna específica para el caso (puedes consultar con su pediatra).

¿Y con los niños más mayores y adolescentes?

Aquí la cosa cambia, pero no mucho. La situación es la misma, pero a medida que crecen el nivel de comprensión es mayor. A un adolescente de 16 años por ejemplo, se le puede explicar que es lo que se puede y no hacer, entendamos que ellos también están deseando ver y abrazar a sus amigos, pero expliquémosle la importancia de mantener la distancia social. Por lo general en la adolescencia somos todos “unos valientes inmunes a todo mal y sabemos todo sobre todo y mejor que nadie”. Por esta etapa aunque no nos acordemos, hemos pasado todos, y es normal, pero ahora vivimos una situación excepcional en la que necesitamos que sean más responsables de lo que “les toca”, y eso también tenemos que tenerlo en cuenta. Si los adultos nos tenemos que acostumbrar, cambiar hábitos, agobiarnos con las mascarillas y aguantarnos las ganas de abrazar a los abuelos, ¿no va a sucederles a ellos lo mismo? Claro, y con la complejidad añadida de encontrarse en una etapa donde se es más impulsivo. Intentad ser didácticos con ellos, de no regañarles por cometer errores, sino reexplicarles la importancia de llevar a cabo las conductas de precaución y las consecuencias de no hacerlo.

En cualquier caso, si observas dificultades en los niños de cualquier edad, como conductas extrañas, manías, miedos, apatía, que evitan situaciones o actividades que antes realizaban con normalidad, puedes ponerte en contacto con un profesional para que te oriente sobre la mejor manera de reconducir la situación.

Todos hemos vivido una experiencia que ha podido ser más o menos traumática estos meses, donde la ansiedad, el estrés, los miedos… han sido síntomas más que cotidianos y esto también les puede ocurrir a los más pequeños. Es importante trabajarlo con ellos para evitar futuros problemas a nivel psicológico o que cronifiquen síntomas a largo plazo.

Si  necesitas asesoramiento más detallado sobre este tema o deseas iniciar una terapia especializada, también puedes contactar con nuestro equipo de psicología:

  • Teléfono: 91 488 89 28
  • Whatsapp: 692 65 96 36
  • Correo electrónico: citas@urjc.es

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