PSICOLOGÍA Y EJERCICIO FÍSICO

PSICOLOGÍA Y EJERCICIO FÍSICO

Alba San José Rubio.- alumna de prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria, desde el Área de Psicología de la Clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos.

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¿Conoces los beneficios del ejercicio físico a nivel psicológico?

Todos conocemos los numerosos beneficios que a nivel físico o corporal tiene la realización de ejercicio de forma regular como, por ejemplo, la mejora de la condición física, la disminución de factores de riesgo como la inactividad, el sobrepeso o el sedentarismo, la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis, osteoporosis, obesidad, entre otras. Pero el cuerpo y la mente no son entes separadas, sino que están relacionados. Por ello la realización de ejercicio físico también aporta beneficios a nivel psicológico.

¿Cómo reacciona el cerebro ante el ejercicio físico?

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Durante y después de llevar a cabo una actividad física en nuestro cerebro se producen una serie de mecanismos neurofisiológicos que permiten explicar esa sensación placentera y de bienestar tras realizar ejercicio. La principal reacción en nuestro cerebro es el aumento de los niveles de endorfinas, estos son neurotransmisores que reducen la sensación de dolor y producen sensaciones placenteras, de euforia y felicidad, el incremento de endorfinas explicaría por qué nos sentimos energéticos y activos tras realizar una actividad física. Estas sensaciones placenteras también son producidas por un aumento de la dopamina, el conocido neurotransmisor relacionado con la obtención de recompensas. La serotonina, cuyas funciones principales son la regulación del estado de ánimo y del ciclo del sueño, también aumenta. Por tanto, la realización de ejercicio físico nos puede ayudar a conciliar el sueño con mayor facilidad, ya que también favorece la producción de melatonina, más conocida como la hormona del sueño. Además, la realización de ejercicio reduce los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés.

Importancia de la motivación en el ejercicio físico: procesos psicológicos implicados

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Como hemos mencionado, cuerpo y mente son una unidad, por ello la realización de ejercicio físico está relacionada con el funcionamiento cognitivo favoreciendo procesos como la atención, percepción, concentración y motivación. Este último es fundamental cuando empezamos a realizar ejercicio, ya que nos hace ser constantes y establecer metas a lograr. Podemos diferenciar dos tipos de motivación, la motivación extrínseca que es la que nos lleva a realizar una acción para conseguir una recompensa externa y la motivación intrínseca que es aquella que nos lleva a realizar una actividad por el placer o la satisfacción que nos produce. Este tipo de motivación es la que determina que laS personas sean persistentes en la realización del ejercicio físico y sean capaces de sentir bienestar psicológico tras su realización. Otro aspecto muy importante relacionado con la motivación es la autoeficacia, es decir la creencia en nuestras propias capacidades para alcanzar un objetivo. La realización de ejercicio físico promueve las expectativas de autoeficacia ya que implica establecer unas metas y trabajar para conseguirlas, desarrollando nuestra fuerza de voluntad y la capacidad de superación. Esto es posible ya que tenemos la percepción de que lo que ocurre es consecuencia de nuestras propias acciones, por tanto, valoramos el esfuerzo y la responsabilidad personal en la consecución de nuestras metas. Esto se conoce en psicología como locus de control interno.

Beneficios psicológicos del ejercicio físico

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Numerosos estudios relacionan la práctica regular de ejercicio físico con la obtención de beneficios en diferentes aspectos:

  • Mejora de la autoestima y el autoconcepto: la realización de ejercicio físico conlleva ciertos cambios favorables en la imagen corporal, estos cambios van a hacer que la percepción y la valoración que tengamos de nosotros mismos sea más positiva, lo que aumentará nuestra seguridad y confianza.
  • Mejora del estado de ánimo
  • Previene y reduce el estrés y los síntomas de la ansiedad y la depresión: realizar ejercicio físico nos ayuda a desconectar de los problemas del día a día, permite reducir la tensión muscular y nos ayuda a controlar la respiración, lo que es fundamental para combatir los síntomas de la ansiedad. Se ha comprobado que existe una relación inversa entre el ejercicio físico y la ansiedad.
  • Favorece la regulación y estabilidad emocional: la práctica regular de ejercicio físico implica ser constantes y persistentes, tolerar la frustración cuando no somos capaces de lograr una meta, aceptar nuestras limitaciones y capacidades, saber perder y, lo más importante, ser pacientes y entender que los pequeños esfuerzos en el presente nos permitirán conseguir grandes logros en el futuro.
  • Promueve la activación conductual: incrementa los niveles de energía e implica establecer y mantener ciertas rutinas.
  • Aumenta el bienestar psicológico y la calidad de vida
  • Aumenta el tiempo dedicado al ocio y promueve las relaciones sociales: es una actividad que se puede realizar tanto de forma individual como en grupo o en equipo, lo que implica conocer gente nueva, permite desarrollar las habilidades sociales y de comunicación, aumenta la sensación de pertenencia y el respeto mutuo.

Por todos estos beneficios, actualmente cada vez se incluyen más los programas de actividad física con fines preventivos en los tratamientos de problemas como el estrés, la ansiedad, la depresión, la fibromialgia, las adicciones o los trastornos de la conducta alimentaria.

Algunas recomendaciones

  1. Descubre una actividad que te resulte agradable. Las actividades de tipo aeróbico son las que más se han relacionado con la obtención de posibles beneficios psicológicos, por ejemplo, andar, correr, el ciclismo o la natación.
  2. Adáptala a tus capacidades: establece un plan de acción ajustado a tus recursos y limitaciones, fija unas metas realistas a corto plazo, favorece siempre la recuperación y, sobre todo, recompénsate tras la realización de ejercicio.
  3. Practícala de forma regular como hábito saludable: lo recomendable es practicarla con una frecuencia de tres días a la semana alrededor de treinta minutos. Cuando el ejercicio se convierte en un hábito es cuando conlleva beneficios para la salud.
  4. Apunta tus logros: esto ayudará a mantener tu motivación y tu capacidad de superación.
  5. Evita el exceso: la práctica de ejercicio físico es un hábito saludable, su exceso puede convertirlo en una adicción y desencadenar consecuencias negativas (vigorexia, lesiones, fatiga, etc.).

No sólo por conseguir una mejora de la salud a nivel físico, sino porque te ayudará a mejorar tu bienestar psicológico. ¡Actívate!

¿A qué estás esperando?

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