Verano Ocupacional

LLega el verano, el calor, y el tiempo libre. ¡Ya no hay cole!

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Alfonso Gómez-Gil. Terapeuta ocupacional.

El calor asoma…

Junio ha llegado y, como cada año, nos trae sus días soleados, cielos azules y temperaturas altas, todo esto nos provoca tener ganas de tirarnos a la piscina, tomarnos tiempo libre, refrescarnos en un bar, quedar con amigos que llevamos tiempo sin ver, ir a sitios diferentes a los que estamos acostumbrados a ver y vivir, etc. Llevar una rutina no forma parte de nuestro día a día; empezamos a hacer lo que queremos casi sin ninguna “obligación”.

Sin colegio se vive mejor

El fin del curso escolar conlleva un cambio en la rutina diaria de los niños y sus familias, existe menos tiempo para estudiar ya que las clases han llegado a su meta final. Existe más tiempo libre para ir a la piscina, juego, diversión y puede suceder que se reestructuren los horarios y las rutinas.

Las situaciones de los hogares pueden ser diversas;

  • Padres y/o madres que trabajan, así que los niños tienen que ser cuidados por abuelos u otras personas.
  • Padres o madres, que se mantienen en el hogar al cuidado de sus hijos.
  • Padres y/o madres que le dan la llave de casa a sus hijos confiando en que mantendrán el orden en la casa, no abrirán a extraños y serán capaces de cuidar de uno mismo.
  • Otras situaciones que modifican la estructura familiar. Se pasa de tener un horario establecido por las clases, a actividades que se tienen que organizar día a día.

Es un momento único para observar cómo está tu niñ@, saber si tiene buena capacidad de adaptación, si es flexible y si se puede favorecer/potenciar esas habilidades. El aprendizaje no finaliza en el curso, también continúa en el verano, y es uno de los motivos por los que una buena adaptación es esencial para el aprendizaje de habilidades que le ayuden durante todo el año.

¿Hay algo de malo en estas situaciones?

La ciencia ocupacional explica que el equilibrio ocupacional o balance de las actividades de la vida diaria, consiste en mantener un número de horas a cada tipo de actividad; escolar/laboral, ocio y actividades de autocuidado, necesario para mantener un adecuado estado de salud. ¿Por qué estas actividades? Las actividades de ocio no requieren ninguna exigencia por parte del entorno o contexto, solo hacemos las actividades por el disfrute y explorar con mucha motivación en el inicio y mantenimiento de la actividad, por regla general cuesta finalizar. Las actividades escolares facilitan el cumplir unas metas y objetivos a largo plazo, según unas exigencias marcadas por el curriculum de cada curso escolar), y todo llevado a cabo con las habilidades que dispone el niño para ir superando diferentes los retos según vaya pasando año tras año. Las actividades de autocuidado se centran en el cuidado de uno mismo, como ducharse, comer, vestirse/desvestirse, aseo personal, dormir… ¿Para qué? Para cubrir necesidades básicas, adaptarse al contexto sociocultural y adaptarse a esta nueva situación.

Equilibrio no significa reparto  del tiempo. Según algunas investigaciones el balance o equilibrio ocupacional, se tiene que mantener en mayor tiempo de trabajo y autocuidado en el día, y un menor número de horas para el ocio o juego, pero hay que tener en cuenta que en los niños es diferente, ya que durante las etapas de 0-12 años, aproximadamente, su mayor fuente de aprendizaje es el juego, la exploración de todo lo que le rodea, y resolver problemas de manera creativa.

El verano es un proceso de cambio, cada niño tiene que adaptarse y llenar su tiempo con actividades con las que se identifique, y pueda cubrir  sus necesidades de aprendizaje, exploración y resolución de problemas.

¿Cómo sé que mi hij@ puede que no se está adaptando al verano?

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Cada vez más, las horas dedicadas a actividades pasivas (las que necesitamos de un objeto externo para hacer las actividades, como la televisión o el ordenador) superan a las actividades activas (como jugar al escondite, jugar en la piscina, deportes, etc). Y esto es así en algunos casos también en el verano.

Las dificultades se pueden observar en el juego, principalmente;

  • “No sabe” jugar, solo quiere jugar al iPad, móvil etc.
  • Rechaza el uso de libros, o se dedica poco tiempo para continuar con actividades de iPad o ver la TV.
  • Le cuestafinalizar actividades, para comer, vestirse, ducharse, etc.
  • Se para una actividad de juego, con explicación sobre por qué y para qué, y se enfada durante mucho tiempo.
  • Le cuesta (ya que evita), socializar con otros amigos, o jugar con ellos en grupo porque le da vergüenza, dice que le cae mal alguien, o cuando se propone ir a ver a un familiar prefiere estar con el móvil todo el rato.
  • Imita las actividades de los adultos con el móvil y durante la comida, se pasa jugando al móvil o Tablet, la mayoría del tiempo.
  • Rompe los juegos que se propone jugar, por ejemplo puzles, cubos para construir, bolígrafos o pinturas, etc.
  • Evita pasar tiempo en la piscina, o no insiste en jugar con el cuidador primario, o el adulto a cargo.
  • Otras situaciones que dificulten las rutinas, el día a día, y que las vacaciones se puedan hacer cuesta arriba.

¿podemos hacer algo?

¡Hay tiempo para todo! El verano es una época perfecta para potenciar las habilidades de tu hij@ por medio del juego, y otras actividades en las que se puede apreciar las maneras de hacer las cosas en diferentes momentos, sitios y actividades que posee el niño. Las recomendaciones no son las mismas para cada uno, según la edad y también según la forma de ser, ponemos algunos ejemplos:

  • Si el/la niño/niña tiene entre 9 y 12 años:

Se recomienda mantener un horario para organizar el tiempo,  no dejar mucho tiempo de ocio y actividades de juego durante el día que exijan poco ejercicio físico y mucho sedentarismo, como el uso de juegos electrónicos e informáticos, utilizar tablets, móviles, etc. Las mañanas es el momento más bueno para estudiar y hacer los ejercicios de verano, ya que; hace menos calor, el nivel de atención suele ser más alto, existen más posibilidades de enseñar a l@s pequeñ@s a cumplir objetivos y metas, facilita no retrasar el trabajo a más tarde, y favorecen una sensación placentera al jugar con menos preocupaciones por parte de los padres. Si la edad es menor de 11 años, se recomienda facilitar el horario de una manera que no sea mucho tiempo de estudio o de deberes, y mayor tiempo de ocio durante la tarde.

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Controlar el número de horas dedicadas a los videojuegos, de manera individual y sin amigos, ya que favorece el aislamiento, ansiedad y falta de atención en actividades estáticas y que exija hablar y jugar con otros niños. Estudios demuestras que la mayor parte del tiempo, si tienen que elegir las actividades de forma deliberada y sin la intervención de un adulto padre/madre, se pasan la mayor parte del tiempo dedicándolo a actividades sedentarias, y dentro del domicilio. Si tienen que elegir fuera de casa, prefieren actividades de ejercicio físico, en la piscina, y con otr@s amig@s.

Enseñar a organizar el entorno de estudio, que organicen la mesa del trabajo según se coloquen los bolígrafos, tijeras, lápices, y dónde se coloca el cuaderno-libro en el que se hacen los ejercicios.

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Normalizar cuando no entienda problemas, o tenga dificultades en los deberes (así es una manera de disminuir la dificultad percibida de la actividad, l@s pequeñ@s lo ven menos complicados, y se insertan más en la actividad. Parar todo lo que se está haciendo, pensar en una solución diciendo en alto los pasos a dar para resolver el problema, hacerlo y revisar si no se ha llegado a dónde se quería llegar, o se crea otra situación que no beneficie, es de las mejores maneras para comenzar a trabajar la resolución de problemas.

Se puede comenzar antes de los deberes con actividades creativas, como pintar, dibujar, pero algo que haya explicado un adulto. Las actividades que son más libres favorecen el aprendizaje de la propia actividad, aumentan la motivación y la exploración, y practican diversas maneras de hacer la misma tarea. Si es así, cuesta luego mucho más que se pongan a hacer  tareas escolares, pero si antes de empezar la actividad se especifica qué se va a hacer, cuándo acaba la actividad y cómo lo puede hacer, es más estructurada, facilita activar habilidades como la atención, lectoescritura, resolución de problemas y creatividad que ayudarán en el estudio, posteriormente.

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Estructurar el horario poniendo 45 minutos de estudio continuado con actividades de descanso intercaladas de 15, sin que las actividades de descanso sean actividades interactivas con medios electrónicos, ni lectura ni ver la televisión, sino actividades estructuradas como las explicadas antes; por ejemplo, empezar con ejercicios de matemáticas durante 45 minutos y luego construir una torre de 8 cubos sin que se caiga (esto es recomendable a partir de 7 años).

Potenciar a que durante las tardes haga actividades diferentes, jugar en la piscina a carreras, juegos de normas marco polo, o simbólico-dramáticos (papás y mamás, piratas y las sirenas, crear mundos y que cada uno sea una persona, etc). Facilitar este tipo de juegos favorecen el ejercicio físico, la imaginación, y entender la diferencia de roles (si soy un personaje en el juego, tengo que hacer diferentes tareas y responsabilidades)

  • Si el/la niño/niña tiene de 5 a 8 años

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Potenciar a que durante las tardes haga actividades diferentes, jugar en la piscina a carreras, juegos de normas marco polo, o simbólico-dramáticos (papás y mamás, Peter Pan y las sirenas, crear mundos y que cada uno sea una persona, etc)

Enseñar a leer como tiempo de ocio, con historias infantiles y que sean atractivas. Para eso, es recomendable no cometer el error de elegir los padres y madres los libros, sino que sean ell@s que elijan y hagan la actividad de “comprar un libro”.

Premiar las actividades de juego individual de construcción, lectura, y actividades de juego grupal como el pilla –pilla, etc., no recompensar en las actividades de ver la televisión, jugar con el móvil. Ya que de esta manera favorecemos reducir el tiempo dedicado a las nuevas tecnologías.

Facilitar la utilización del tiempo de manera estructurada y rutinaria, es decir, que se mantenga una rutinas de comida y sueño entre semana, para facilitar la adaptación a las vacaciones de verano y mejorar el cambio en la forma de hacer las cosas durante los días, acostumbrar la falta de la figura de los padres y madres, por trabajo y visitar a abuelos, amigos, etc.

¿Quiere mi hij@ irse a casa de un familiar o amig@? Es bueno que se potencien las habilidades sociales en verano, y lo mejor es que salga de ell@s, lo hacen de una manera deliberada, potencian el aprendizaje en muchos contextos, y aprender a adaptarse a contextos dónde el hogar no es el propio, sino que es de un amigo.

Hacer actividades de escritura para no romper la rutina, para ello se recomienda hacer juegos escritos como el “stop” o hundir el barco creando los tableros en hojas dibujadas.

No olvidar que el verano es un tiempo de disfrute para todos, dejar atrás la tensión del reloj y disfrutar con nuestros hijos de cada tiempo compartido.

Y ante cualquier duda… siempre pueden preguntar a

Terapia Ocupacional

¡Feliz verano!

 

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