La estimulación cognitiva

Los olvidos en el día a día

¿Qué son los olvidos cotidianos?

La memoria cotidiana, o también llamada episódica reciente, es aquella que tiene lugar en el día a día de la persona. Cuando hay ausencia de retener una información o tenemos dificultades en todo su proceso de memorización, es decir, en cualquiera de las fases de codificación, almacenamiento y recuperación, provoca que existan olvidos en la vida cotidiana como, por ejemplo, no recordar caras o nombres, olvidar citas, no recordar el lugar de un objeto que se acaba de utilizar, etc.

¿Qué provocan esos olvidos?

Entre todos los olvidos cotidianos, nosotros siempre utilizamos un ejemplo, cuando tienes un día muy estresante, o te has dormido y tienes que salir cuanto antes de casa porque queda media hora para entrar a trabajar, tienes que llevar todos los objetos que necesitas para el día a día, que suele ser la cartera, con documentación oficial y dinero, móvil, llaves de casa y/o coche, abono de transporte, y el resto de material que necesites para las actividades que tengas que hacer en el día. A pesar de toda la cantidad de información que parece, nuestro cerebro lo realiza de manera automática, ya que al ser una rutina, intenta gastar la menor cantidad de energía para iniciar la actividad de “salir de casa”.

Hay otras veces que al buscar las cosas para poder salir de casa, empleamos diferentes técnicas para recordar qué se nos ha olvidado o dónde; andamos hacia atrás, o volvemos a realizar paso por paso lo que hemos hecho para recordar todo lo que necesitamos para ese día y lo comparamos con otros días en los que la rutina fue parecida.

Son técnicas que facilitan la recuperación de la información, pero que si no nos funcionan, producen en nosotros quejas y malestar, afectando a nuestra autoestima, a las verbalizaciones sobre uno mismo y, en consecuencia, nos ocasionan una peor calidad de vida. En pocas palabras, estos olvidos nos pueden hacer sentir inútiles.

Pero ¿cómo se puede solucionar si se sabe que a cierta edad la memoria disminuye?

Los 65 años es una época de la vida de la persona que produce muchas rupturas, se rompe con el trabajo, por la jubilación, se modifican las preocupaciones y valores en nuestra percepción sobre la vida, se incrementan las enfermedades crónicas. Las personas, en muchas ocasiones, pueden sentir como consecuencia, un vacío en su vida. A pesar de todo esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) habla del envejecimiento activo, que no consiste en ocupar el tiempo sin más, sino en modificar las rutinas en base a actividades que puedan tomarse como trabajo, como ocio y como autocuidado. Un ejemplo claro es el voluntariado o el cuidado de otros miembros de la familia, la realización de actividades de ocio como son las manualidades u otras actividades que no sólo produzcan descanso sino entretenimiento y que potencien la exploración, el aprendizaje y la continua potenciación de aspectos mentales.

Algunas investigaciones reflejan que efectivamente la memoria disminuye, pero otros procesos aumentan. La experiencia y la realización de actividades en base al conocimiento cultural de éstas, como puede ser la lectura de periódicos. La forma de juzgar la prensa es muy diferente, la experiencia enseña en tener un punto de vista objetivo y subjetivo sobre temas, que lleva a comparar diversas fuentes de información para posteriormente entablar conversaciones y fomentar la participación social con amigos, compañeros, etc. La memoria no se reduce en estos casos, sino que se modifica.

¿Existe un entrenamiento específico que asegure una mejoría?

Si hablamos de mejoría como volver a cuando teníamos 50, 40 o 30 años, la respuesta es no. Si hablamos de mejoría como forma de mantener la independencia y potenciar la calidad de vida, la respuesta es sí.

De una manera u otra, la plasticidad cerebral es una característica que tiene nuestro cerebro para modificar su estructura y sus conexiones neuronales que no desaparece en toda la vida ¿eso qué quiere decir? Que si se modifica, puede aparecer la capacidad de aprendizaje. Modificar los esquemas de hacer las cosas por otros que sí nos permitan hacerlas, por ejemplo, si nosotros queremos aprender a escribir en el ordenador y estamos acostumbrados a escribir con papel y lápiz, tendremos un esquema de hacer las cosas utilizando la mano sobre un papel y manteniendo los ojos en dónde se lleva a cabo la escritura, en el ordenador es muy diferente, pasamos de utilizar una mano, a utilizar dos manos, de elaborar las letras a buscarlas en un teclado, y a mirar en una pantalla que normalmente se encuentra en un sitio diferente al teclado. Sólo por eso, se está potenciando la capacidad de aprendizaje, es decir, obtener los conocimientos sobre los objetos necesarios de la actividad, ejecutar los movimientos que se necesitan para llevar a cabo la actividad y poco a poco ser expertos en ella, repitiendo y reelaborando la forma de hacer las cosas.

Esto es solo una pincelada de la forma de hacer el entrenamiento en Terapia Ocupacional, donde trabajamos con actividades de la vida diaria, interaccionamos y practicamos diferentes actividades, para encontrar los problemas que la persona pueda tener y buscar soluciones mediante técnicas, adaptaciones y trabajo grupal.

Lo más importante es:

  • Describir las pautas de la actividad. Solicitar una acción o proporcionar un reto en la actividad.
  • Explicar cómo es la actividad o no decir nada para que la persona explore e indague qué es lo que hay que hacer.
  • Dar muchas reglas o explicar lo que se tiene que hacer de forma muy concreta, o no dar ninguna información.
  • Hacer un trabajo grupal o un trabajo en grupo.

Es decir, que depende de lo que se quiera trabajar y cómo. A partir de una evaluación, donde poder ver cuáles son las fortalezas y las debilidades.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Imaginemos dos personas. Una tiene problemas en el habla y al pronunciar las palabras. La otra, tiene problemas para hacer movimientos con las manos. Desde Terapia Ocupacional podemos ayudar de dos maneras:

  1. Podemos trabajar por separado con cada una de ellas. Poner a la primera persona fichas, frases y repetición de la pronunciación para reeducar la forma de poner la cara, estructurar la musculatura, etc. Y con la otra persona, trabajar por repetición de gestos de las manos, como por ejemplo, poner pinzas en una cuerda, reeducar en la escritura, etc.
  2. Podemos presentarles y proponerles que jueguen al ajedrez, como juego placentero para ellos, con las siguientes pautas;
    • A la persona que tiene dificultades en el habla y pronunciación de palabras, se le pedirá que no utilice las manos y que exprese verbalmente dónde desea poner cada pieza. Ejemplo “caballo a A5”.
    • A la persona que tiene dificultades en los movimientos de las manos, se le puede encargar el movimiento de todas las fichas de ajedrez, tanto sus fichas como la de su compañero.

En los dos tratamientos se trabajan las debilidades y fortalezas de cada uno, pero curiosamente la gente prefiere la segunda, ¿por qué?

Porque observan que al hacer de manera diferente una actividad que conocen, la perciben como un trabajo que potencia las dificultades que encuentran, con el añadido de que es un juego que a ellos les gusta.

 ¿Cómo trabajamos todo esto en la Clínica Universitaria de la URJC?

En la clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos, se lleva a cabo una evaluación del estado cognitivo, estado de ánimo y de las actividades de la vida diaria. En ésta se encuentran las dificultades, y una vez identificadas se plantean dos alternativas de trabajo a elegir según la persona.

Un tratamiento individualizado dónde se trabajan las actividades personales, adaptando y modificando todos los aspectos del aprendizaje y adaptación, como la memoria, el lenguaje, la atención, planificación, etc., o por medio de talleres grupales, que son paquetes de tratamientos de 8 sesiones, donde cada intervención es diferente porque se recogen también los gustos de las personas que componen el grupo, para hacer un tratamiento personalizado, y se van viendo los aspectos del aprendizaje y adaptación, anteriormente nombrados, de forma general y con la ayuda y el apoyo del grupo.

Próximamente comenzaremos un taller con los siguientes objetivos:

  • Facilitar la adaptación a los olvidos cotidianos, mejorar técnicas de asociación y re-glas memotécnicas.
  • Potenciar las actividades grupales y las habilidades sociales.
  • Estimular y/o mantener los diversos procesos en los que se engloba la memoria.
  • Potenciar la memoria de trabajo, a corto y a largo plazo.
  • Aprender a manejar la memoria procedimental con el apoyo de la memoria explícita, semántica, episódica.
  • Reeducar en la adaptación del entorno y productos de apoyo para la memorización.

Y vamos a tratar temas como: qué es la memoria, cómo funciona y cómo se le puede sacar el máximo provecho. Qué es normal y qué no lo es. La estimulación cognitiva y las actividades de la vida diaria. Y realizaremos ejercicios concretos y generales de estimulación dentro de las rutinas de la semana. Los grupos son entre 10-15 personas.

Si quieres más información sobre el taller, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del siguiente formulario, y nosotros nos pondremos en contacto contigo.

 

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