Juego OnLine y Apuestas ¿Adicción o distracción?

JUEGO ON LINE Y APUESTAS

¿ADICCIÓN O DISTRACCIÓN PARA NUESTROS JÓVENES?

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Área de Psicología de la Clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos. Actualmente nos preocupa cada vez más el aumento de jóvenes que acuden a las consultas de psicología y asociaciones contra la ludopatía para pedir ayuda con el juego. Han sobrepasado una línea muy peligrosa en la que no pueden controlar las cantidades de dinero que apuestan, normalmente a través de internet o  de forma presencial, y buscan ayuda porque el juego cada vez les acarrea más dificultades.

 Son muchos los jóvenes, algunos menores de edad, los que reconocen que el juego ha pasado de ser una diversión o un intento de ganar dinero fácil a ser un gran problema en sus vidas. En los casos más graves llegan a mentir a sus padres, quitarles dinero, empeñar o vender artículos de valor, abandonar sus responsabilidades escolares o incluso apartar de su vida a sus amigos y familiares. En estos casos, decimos que hay un problema de juego patológico o ludopatía.

 El juego patológico consiste en que apuestan grandes cantidades de dinero y gastan mucho tiempo en intentar recuperar lo que han perdido, pensando que podrán reparar el daño realizado. Pero esto no ocurre y se encuentran en un círculo vicioso de más apuestas y más pérdidas del que es muy difícil salir sin ayuda.

 ¿Está cambiando la forma de divertirse de los adolescentes?

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 Cuando los psicólogos hablamos con algunos de ellos, nos cuentan que las casas de apuestas (las cuales se han multiplicado en ciudades como Madrid) para algunos, se han convertido en el lugar donde quedar, juntarse, tomar algo y de paso hacer apuestas a cualquier deporte que tengan a mano. De hecho, muchos de ellos apuestan a deportes de los que ni siquiera conocen sus reglas o cuyos partidos se están celebrando en cualquier lugar del mundo. El objetivo es intentar ganar dinero rápido y fácil.

 La total disponibilidad que algunos jóvenes tienen a internet y redes sociales hace que relativicen la importancia de limitar el juego y desconozcan  las graves consecuencias y peligros de jugar sin control. Y es que, aunque el juego está prohibido para menores de edad, las medidas adoptadas para proteger a los menores contra el juego, en ocasiones no son suficientes y son infringidas por algunos, ante la poca conciencia de que jugar sin control puede convertirse en una adicción.

 ¿Por qué el comportamiento de jugar puede convertirse en un problema de ludopatía?

 Como cualquier adicción, la ludopatía puede ser explicada por la influencia de múltiples variables personales, familiares y culturales. Por supuesto no todas las personas que apuestan a juegos de azar tienen un problema de ludopatía pero para algunas personas jugar se convierte en una forma de evitar o evadirse de sus problemas o a veces no han aprendido cómo solucionar y afrontar dificultades si no es evitándolas con algo gratificante a corto plazo como es el juego. Lo que desconocen estas personas es que el juego a medio y largo plazo puede llevar otros costes muy graves económicos, personales, familiares o de salud.

 En el caso de los jóvenes nos encontramos con algunos perfiles de adolescentes que cada vez toleran menos las frustraciones, no aprenden a demorar las recompensas y están acostumbrados a la inmediatez y conseguir lo que desean casi en el momento. Estas características, junto con otras, pueden convertir el juego en una de sus fuentes principales de gratificación inmediata y la forma de evadirse de las responsabilidades que generan esfuerzo.

 ¿Cuándo tenemos que sospechar que jugar puede estar convirtiéndose en un problema?

El juego patológico o ludopatía es una enfermedad y como tal, cualquier indicio que nos avise de que estamos perdiendo el control, debe alarmarnos para tomar las medidas oportunas. A continuación presentamos algunos síntomas a los que prestar atención:

  • Cada vez juego más cantidad de dinero y más a menudo

  • No me puedo quitar de la cabeza el juego. Estoy cada vez más preocupado por lo que me he gastado o por lo que he dejado de hacer por jugar o porque tengo más y más ganas.
  • Intento jugar menos pero me resulta imposible.
  • Después de perder dinero en el juego, vuelvo otro día o me conecto, para intentar recuperarlo.
  • Cada vez engaño más y a más gente para ocultar que juego o para sacar más tiempo para jugar.

 Cuando hablamos de los problemas que acarrea la ludopatía, no sólo nos referimos a los problemas económicos, ya que estos suelen ser los más visibles y suelen ser los motivos por los que se pide ayuda a profesionales. También, puede traer consecuencias en otras áreas importantes de la persona; problemas familiares y de pareja, problemas sociales de aislamiento o pérdida de relaciones, problemas de salud debido al descuido de hábitos saludables en la alimentación, sueño y la actividad física, problemas laborales o académicos por ausentismo, menor rendimiento laboral, o incluso despidos en el trabajo o problemas psicológicos de ansiedad y bajo estado de ánimo.

 ¿Qué tengo que hacer si creo que tengo un problema con el juego?

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Primeras pautas

 Las familias y los propios jugadores pueden solicitar la prohibición para entrar a algunos lugares de juego, como bingos y casinos. Además, también se prohíbe el acceso a páginas de juego on line en las que sea necesario el DNI.

Limitar el acceso a dinero efectivo, cuentas corrientes o tarjetas de crédito hasta que la persona pueda controlar la conducta de jugar.

Es importante que la persona afectada cuente con la ayuda del entorno familiar; el juego patológico es un problema con múltiples causas y las consecuencias del juego normalmente han afectado al sistema familiar. Es probable que todos los miembros de la familia necesiten ayuda y orientación.

Si existen indicios de juego patológico es necesario pedir ayuda a profesionales especializados en adicciones y ludopatía. No es una cuestión de fuerza de voluntad, es una enfermedad.

 Importancia de la prevención

En estas fechas, cuando llega la Navidad, nos encontramos con gran variedad de juegos, loterías, premios millonarios y anuncios que nos incitan a jugar y a ilusionarnos con la posibilidad de ser millonarios de un día para otro.  Existe una normalización social, sobre todo en determinadas fechas, en la que los mensajes respecto al juego son de total tolerancia y ausencia de riesgo.

Es cierto que el juego para la mayoría de las personas no es peligroso, sino un método de diversión y distracción. Pero todo depende del uso que se haga y los profesionales de la salud sabemos que un abuso puede acarrear costes muy importantes para la persona y su familia.

Por eso es importante que parte de la educación que les damos a los jóvenes vaya encaminada a que no oigan que la lotería, una apuesta o un juego solucionará nuestras vidas.  Nuestros hijos deben conocer que con los juegos de azar, a la larga, se acaba perdiendo. Y sí debemos trasmitirles que las metas más valiosas en la vida se obtienen con esfuerzo y que las pérdidas, a veces forman parte de nuestras vidas.

 

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