Trastorno de Espectro Autista

¿Qué puede hacer la Terapia Ocupacional en el Trastorno de Espectro Autista?

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Área de Terapia Ocupacional de la Clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos. Los trastornos del desarrollo en los pequeños se dividen según la gravedad, influencia en el entorno, y habilidades deterioradas o menos desarrolladas, que impactan en su calidad de vida en los de su entorno más cercano. El término general “autismo” se engloba en el actual término diagnóstico de Trastorno de Espectro Autista.

Pero, ¿cuáles son las dificultades más comunes que encontramos en estos niños/niñas? Principalmente se pueden ver en los siguientes parámetros: dificultades en la interacción social, diferencia entre el lenguaje verbal y no verbal durante la comunicación (siendo discordantes), conducta repetitiva y estereotipada muy rígida, dificultades en intereses y actividades y posible retraso de desarrollo para su edad.

  • Las siguientes señales pueden dar la voz de alarma para acudir a su médico para una evaluación:
    • No realiza grandes sonrisas, o expresiones que reflejen bienestar o felicidad, de los seis meses en adelante.
    • No responde a sonidos producidos por los padres, no responde a gestos, expresiones faciales, de los nueve meses en adelante.
    • No balbucea a los 12 meses.
    • No realiza gestos que fomenten una interacción de deseo, como señalar, enseñar, agarrar, o mover los brazos (como llamada de atención) a los 12 meses.
    • No produce palabras a los 16 meses.
    • No produce frases de dos palabras con significado a los 24 meses.
    • Cualquier falta de producción lingüística, balbuceo o habilidades sociales a cualquier edad.

Desde el Área de Terapia Ocupacional se busca reducir las dificultades para que no impidan la participación de las actividades de la vida diaria básicas (por ejemplo, vestirse, comer, etc.), instrumentales (por ejemplo, movilidad por la comunidad, conductas de seguridad), trabajar, estudiar, jugar y en general todas aquellas que conlleven una participación social. La intervención se centra en las prioridades del pequeño de la casa, sus intereses y su significado para buscar la exploración y autonomía en otras actividades que faciliten que su adaptación.

Nuestra evaluación abarca diversos prismas por los que vemos a los niños y niñas con dificultades: físico, socio-emocional, cognitivo-conductual y sus ocupaciones, entiendo las tareas y actividades que sean prioritarias para el niño, los retos a los que se enfrenta, y un perfil de fortalezas y debilidades. El contexto en el que llevamos la evaluación es diverso, desde el colegio (apoyos sociales, conductas de juego, actividades productivas y adaptaciones curriculares, etc.), hasta el entorno domiciliario, conocer cómo el niño/niña se maneja en casa, si hace actividades por propia iniciativa o si exige el apoyo de los padres, entre otras.

La evidencia científica ha demostrado que las personas diagnosticadas con Trastorno de Espectro Autista se diferencian por niveles de funcionalidad. Esa funcionalidad se potencia por medio de estrategias que estructuren una intervención con un significado personal en las actividades que se realicen, con el fin de ayudar a que se ajusten a sus necesidades y habilidades, por ejemplo: encontrar medios de comunicación aumentativos o alternativos para facilitar la expresión de ideas e interacción social, modificar el entorno para minimizar sus distracciones,  o identificar las habilidades necesarias alternativas (apoyándonos en las fortalezas de cada niño/a) para llegar a realizar las tareas.

Pero, ¿cómo se trabaja?

La Clínica cuenta con la mejor infraestructura para facilitar un contexto seguro de intervención. Los terapeutas ocupacionales están en continua formación para facilitar una evaluación eficaz del niño/niña, del entorno, y de las actividades en las que se encuentren las dificultades. Contamos con que la familia sea también un eje central, por ello existen diferentes programas de entrenamiento y reeducación para facilitar que se puedan llevar a casa lo que se aprende en Terapia Ocupacional.

¿Qué se puede hacer?

  1. Evaluar al niño/a para determinar si existe algún problema en el desarrollo, y así alcanzar los retos de las actividades de la vida diaria.
  2. Facilitar respuestas ante la información proveniente de los sentidos, con el fin de buscar un rendimiento cognitivo que ayude a superar las exigencias del tratamiento y del día a día.
  3. Reeducar e intervenir en habilidades sociales, de comunicación e interacción con los demás, por medio del juego.
  4. Enseñar estrategias que puedan ayudar al niño/niña a pasar de un entorno a otro, de la interacción social de una persona a otra, o incluso de una fase de vida a otra.
  5. Colaborar con la familia para buscar formas eficaces que trabaje la movilidad por la comunidad segura.
  6. Identificar, desarrollar o adaptar las actividades escolares, y otras actividades de la vida diaria, que son significativas para fomentar una calidad de vida óptima tanto del niño/niña como de la familia

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